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primero el amor

La prioridad del amor.
Publicado en Estudios Bíblicos el 25 Agosto 2009 - Tiempo de lectura 8'58 minutos

Verdad Central: El amor cristiano se demuestra por nuestra obediencia a Dios, y nuestro servicio a otros.
Texto Aureo: Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis» unos a otros. Juan 13:34
Cita Bíblica: 1 Corintios 12:12-27;13:1-13
Bosquejo
I. Preocuparse los unos por tos otros
A. Un cuerpo diverso
B. Un cuerpo interdependiente
II. El amor es sincero
A. Los dones demandan amor
B. El amor no tiene su igual
III. El amor es eterno.
A. El amor es perdurable
B. El amor es el mayor
Objetivo: Examinar la relación de cada creyente en el Cuerpo dé Cristo y aceptar el amor de Dios como el principio que nos gobierna.
Introducción
El amor es algo que se promueve por todas partes en nuestra cultura. Pero recibe la mayor atención como una emoción o pasión. El amor verdadero en el sentido más puro — el amor profundo, perdurable, y desinteresado del cual Cristo es el ejemplo — va más allá de lo que el mundo entiende y aun más allá de los triunfos del corazón más noble. Sin embargo, ésta es la clase de amor — amor ágape — que se requiere de todo creyente. Este es el amor que une a los miembros del Cuerpo de Cristo. La única manera en que podemos expresar este amor es por medio del poder del Espíritu Santo.
Esta lección repasará el doble mensaje que las Escrituras le dan al Cuerpo — el uno sobre la unidad y el otro sobre la individualidad. Además, se le añadirá al mensaje la consideración del amor ágape que es tan crucial a la experiencia cristiana.
Comentario Bíblico
I. Preocuparse los unos por los otros (1 Corintios 12:12-27)
A. Un cuerpo diverso
Pablo frecuentemente usó el cuerpo humano para ayudar a ilustrar verdades acerca de la Iglesia. En este pasaje enfatizó dos principios: la importancia de la diversidad y la interdependencia del cuerpo; estos dos principios se consideraron en el estudio anterior.
Los miembros del cuerpo pueden ser de diferentes nacionalidades, o tener distintos puntos filosóficos — judío o griego —, o ser de origen diferente en su estado social y económico — esclavo o libre. En el momento de la regeneración, el Espíritu Santo bautiza a cada creyente, aceptándolo dentro del Cuerpo de Cristo, la Iglesia.
Evidentemente algunos de los cristianos en Corinto se habían desanimado. Se preguntaban si tenían algún derecho de pertenecer a un grupo tan selecto. Parecía que otros creyentes poseían tales dones maravillosos.
Cualquier miembro del Cuerpo podría sentir que no pertenece porque es diferente. Pablo ilustró la falacia de este razonamiento usando como ejemplos diferentes partes del cuerpo humano. El hecho de que el ojo es diferente de la mano esto no lo hace una parte menos importante del cuerpo. Es cierto que el cuerpo, para que funcione mejor, debe tener una diversidad de funciones en sus órganos. En el Cuerpo espiritual. Dios usa la diversidad de las personalidades, la cultura y los dones espirituales para llevar a cabo su voluntad. Si todo el cuerpo fuera un ojo, no podría oír. Si el único don de la Iglesia fuera hablar en lenguas, ¿donde estaría la profecía, las sanidades o la palabra de sabiduría?
Un miembro del Cuerpo de Cristo tiene valor para otros creyentes debido a su semejanza en fe y conducta. Pero también tiene valor para otros creyentes debido a sus diferencias cuando las mismas se someten al control de Dios. En su gran sabiduría, Dios ha puesto dentro del Cuerpo a personas únicas de tal manera que esto traiga beneficio a toda la iglesia y a sus miembros individuales.
B. Un cuerpo interdependiente
El ojo, aunque es importante, no le puede decir a la mano o a cualquier otro miembro del cuerpo: “No te necesito” (v. 21). De igual manera, el que profetiza no le puede decir al que habla en lenguas: “No te necesito.” Cada don es para el bienestar de todos los miembros del Cuerpo. Debe existir respeto mutuo y honor hacia los miembros que parecen ser “menos dignos”.
Algunos miembros del cuerpo parecen menos dignos y normalmente están cubiertos por razones de modestia. Pero el hecho de que ciertas partes del cuerpo no se exhiben públicamente no disminuye su valor. Estas partes menos “decorosas” están ataviadas modestamente y por lo tanto “se tratan con más decoro”.
Ciertos miembros del Cuerpo de Cristo pueden llevar a cabo determinadas funciones que no son agradables o atractivas. Eso no disminuye la importancia de esos miembros en el cuerpo, ni los hace menos esenciales para el desarrollo sano de la Iglesia.
Pregunta: ¿Qué ejemplos existen de funciones “débiles* o “menos dignas” dentro de la iglesia?
Por cada pastor o evangelista que ministra delante del público y recibe aclamación, hay un sinnúmero de obreros entre bastidores que hacen que la iglesia marche bien. No es muy emocionante tomar cuenta de los alumnos que faltaron a la escuela dominical, o limpiar las mesas después de una cena en la iglesia. Pero Dios ve cada labor dentro de la iglesia como valiosa. Cada miembro debe recibir el mismo honor y cuidado.
II. El amor es sincero (1 Corintios 13:1-7)
A. Los dones demandan amor
Para explicar la importancia que el amor juega en la operación de los dones espirituales. Pablo presentó siete ejemplos de ministerio espiritual que eran estimados mucho por los corintios.
Los corintios le dieron demasiado énfasis al hablar en lenguas. Pablo les dijo que las lenguas sin amor no tenían más efecto que “un címbalo que retiñe” (v. 1). Produce mucho ruido y llama la atención, pero no produce ninguna armonía musical.
Ya hemos notado cómo Pablo asignó un tremendo valor al don de profecía, pero el versículo 2 da a entender que la persona que profetiza y no tiene amor, nada es. Lo mismo es cierto para la persona que entiende sobrenaturalmente los misterios de Dios, o recibe conocimientos de la misma manera. Aun si la persona que ejerce fe es capaz de trasladar los montes, nada es si no tiene amor.
Pablo también presenta ejemplos fuera de lo común de personas que harían grandes sacrificios a favor de la causa de Cristo (v. 3). Las Escrituras nos animan a ayudar a los pobres. Sin embargo, una persona puede dar todo lo que posee, ayudar a los pobres, y todo para nada si sus obras no fueron hechas por amor.
La muerte de mártires fíeles a menudo ha inspirado a los incrédulos a confiar en el Señor. Sin embargo, alguien puede morir por cualquier causa que considera justa sin tener el amor de Cristo como motivación. Esa rara demostración de devoción está vacía si no hay amor.
Pablo nunca sugirió que el amor es un sustituto para los dones espirituales o para las buenas obras. Más bien, hizo un gran contraste entre las acciones hechas con amor y las obras hechas sin amor.
Pregunta: ¿Qué criterio va a usar Jesús para juzgar las obras de los cristianos?
B. El amor no tiene su igual
En español la palabra “amor” tiene una gama de significado que se extiende desde el más noble amor a Dios hasta la más vil lujuria. El idioma griego es más exacto, ya que ofrece varias palabras para describir varias clases de amor.
Para describir la clase de amor que debe dominar las relaciones en la Iglesia y motivar la operación de los dones espirituales. Pablo usó la palabra “ágape”. Su descripción de esta clase de amor produjo uno de los más conmovedores pasajes de las Escrituras.
Al describir este amor. Pablo señaló varias de sus características. Escribió que “es sufrido” (v. 4). Tiene una gran capacidad para soportar. La palabra usada señala más directamente la paciencia con personas más bien que con circunstancias.
También llamó a este amor benigno. Se da a sí mismo en servicio a otros y obra con bondad hacia los que lo tratan mal.
El amor no es envidioso. Nunca expresa envidia hacia los que parecen tener más éxito o más ventajas. Más bien, anima a otros a alcanzar su potencial más alto.
El amor no es jactancioso. El amor nunca se jacta ni llama la atención a sí mismo. Mas bien, busca animar y alabar a otros. No se envanece. Esta es una palabra que Pablo usó con frecuencia en su epístola para describir el orgullo de los corintios. No hay lugar para este orgullo en el amor.
Luego, Pablo describió el amor que “no hace nada indebido” (v. 5). Este término general describe un amplio espectro de comportamiento que es vergonzoso, deshonroso o indecente. El amor no es descortés ni grosero, sino que es la fuente de la verdadera gracia social.
El amor no busca lo suyo. Se preocupa por dar más bien que por hacerse valer. Tampoco se deja provocar fácilmente. No guarda rencor ni es quisquilloso.
El amor no piensa en el mal. El amor quiere pensar lo mejor de la gente más bien que atribuir maldad a sus hechos o motivos.
“No se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.” El amor se regocija cuando triunfa la verdad.
Finalmente, el amor “todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (v. 7). Es un amor que soporta pacientemente y en silencio, no diciéndole al mundo todo el dolor por el que debe pasar. La frase también podría significar, “soporta todo”. Con una consciencia limpia, cree lo mejor que sinceramente puede acerca de otro en todo momento. También rehusa aceptar el fracaso como algo final. Siempre soporta. No es una aceptación pasiva, fatalista, de lo inevitable. Más bien, es como un soldado que pelea la batalla furiosa sin descansar, siempre con su mente puesta en la victoria.
III. El amor es eterno (1 Corintios 13:8-13)
A. El amor es perdurable
Pablo volvió al tema de los dones espirituales en el capítulo 13 y mostró que los dones, aunque son importantes, son temporales. El amor, sin embargo, es eterno.
Como Pablo enfatizó repetidas veces, todos los dones espirituales desempeñan un papel importante en la Iglesia. No sólo ayudan a alcanzar a los inconversos con el evangelio, sino también ayudan a los creyentes a madurar en Cristo.
“Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos” (Romanos 8:22,23). Durante este período en el plan de Dios, los dones proveen ánimo y amplían nuestra comprensión de Cristo mientras esperamos su regreso.
Nuestro crecimiento espiritual es un proceso gradual, y la revelación de Dios de sí mismo también es gradual y en parte. “Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos” (13:9). Como seres humanos no podríamos ver o comprender todo acerca de El. “Pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Juan 3:2). “Ahora vemos por espejo, oscuramente”; pero cuando El regrese “entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido” (13:12).
Pregunta: ¿Por qué cesarán los dones espirituales un día?
Cuando el que es perfecto, Jesucristo, nos perfeccione, no habrá necesidad de dones espirituales. Pero mientras Dios exista, el amor continuará, porque “Dios es amor” (1 Juan 4:8).
B. El amor es el mayor
“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” (1 Co. 13:13).
Aplicación
No es suficiente saber cuáles son los dones espirituales y cómo operan o funcionan; todo creyente debe participar activamente en el lugar de ministerio en que Dios lo ha puesto. Cada uno de nosotros debemos estar dispuestos a formar parte del Cuerpo y ministrar a través del poder del Espíritu Santo. No debemos contentamos con quedamos en el trasfondo de la iglesia y sólo asistir a los servicios cada semana. Debemos mantener una actitud de anticipación, permaneciendo alerta a cualquier oportunidad de ministerio que Dios nos presente.
Las oportunidades para diferentes ministerios vendrán y se irán. Puede que seamos el canal de un mensaje en lenguas o una profecía una semana, y luego no experimentamos estos dones en nuestra vida durante varias semanas. Podríamos tomar un cargo temporal de servicio y luego permitir que otra persona sea elegida para llenar ese lugar. En estos casos podemos ser tentados a sentir que no estamos haciendo nada útil dentro del Cuerpo de Cristo. Esto no es verdad. Necesitamos recordar que Dios siempre necesita que su amor resplandezca a través de nosotros en todo lo que hacemos. Nuestro amor a Dios, otros creyentes y este mundo pecaminoso debe estar en operación siempre.
Esta semana comience a verse a sí mismo como alguien por medio de quien Dios puede mostrar su amor en todo momento. No deje de continuar en el ministerio del amor.
Fuente: Adorador.com
 
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